Quien me conoce sabe que para mi los años empiezan en septiembre, pero como hay que ir con lo que la sociedad manda, supongo que mañana empezará otro año. Es un poco irónico pensar que de un día a otro cambiarán las cosas por si solas.
A nivel académico, he conseguido todo lo que me he propuesto, incluso más de lo que imaginaba, pero eso no es lo más importante. Sin duda alguna, creo que lo más importante que me ha dado este año ha sido amor.
Pero escuchen, no hablo de amor de pareja, ese que te llena y te hace volar, que también. Pero en este caso hablo del amor que es fruto de la familia, la amistad, los viajes y la experiencia.
El amor de la familia y la amistad se ve cuando no sabes a quién llamar primero cuando aterrizas en otro país para decir que has llegado bien. Se ve cuando corres por la calle para abrazar a alguien o cuando lloras después de hacer un skype con alguien que está lejos. Se aprecia cuando sacas tiempo y excusas para un café aunque sean las nueve de las noche o en medio de esta. Se ve en los detalles, en la rutina y en los ojos. Se ve en los ojos porque las miradas nunca mienten.
Pero escuchen, no hablo de amor de pareja, ese que te llena y te hace volar, que también. Pero en este caso hablo del amor que es fruto de la familia, la amistad, los viajes y la experiencia.
El amor de la familia y la amistad se ve cuando no sabes a quién llamar primero cuando aterrizas en otro país para decir que has llegado bien. Se ve cuando corres por la calle para abrazar a alguien o cuando lloras después de hacer un skype con alguien que está lejos. Se aprecia cuando sacas tiempo y excusas para un café aunque sean las nueve de las noche o en medio de esta. Se ve en los detalles, en la rutina y en los ojos. Se ve en los ojos porque las miradas nunca mienten.
El amor de los viajes y de las experiencias se nota cuando la mejor sensación del año es cuando el avión despega, se nota cuando ya no perteneces a un país, sino que eres fruto de todos los que has visitado. Este amor se nota cuando la gente que importa no habla tu misma lengua ni comparte tu cultura, pero si tiene algo en común contigo: un corazón en el que ocupas un lugar. Se siente cuando descubres que compartes gustos musicales con alguien que no conoces, pero que desde ese momento pasa a ser alguien.
Y a mi, personalmente, quiero desearme que el 2015 haya sido un mal año, y me deseo vivir en el próximo año el mínimo de experiencias que este. Quiero que el 2016 me de lecciones, de las que duelen y demuestran, pero con las que aprendes. Quiero mantener las buenas compañías y darme cuenta de las malas, así como que quiero inundar mi vida de positivismo, alegría, valentía y amor. Quiero escuchar las risas de niños frecuentemente, verme crecer y ver crecer. Quiero escucharme rompiendo metas, escuchando cómo reconocen mi esfuerzo y quiero vivir disfrutando.
Quiero lograr, por lo menos, todo lo que me propuesto, y lo demás que venga solo.
Pero ante todo, quiero que lo que me he deseado se cumpla. Y para ti, lo mismo.
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