Me desperté con una sensación extraña, podría calificarla como nueva. Lo cierto es que algo en mi interior repetía que te había olvidado, que ya no pensaba en ti como antes.
Me desperté fría, insegura, pero con la idea constante de que ya no ibas a aparecer más dentro de mi.
Me desperté con la sensación de que podría salir a la calle y no verte en cada esquina, ni sentir cada uno de tus besos en los rincones que ahora son de otros o no tienen dueño.
Me desperté con la sensación de que no me importaba que hicieras todos esos viajes que a mi me prometías con otra persona.
Me desperté con una sensación extraña, y vaya si lo era, pues solo duró ese día.
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